domingo, abril 12, 2009

14 de Abril- Conmemoración de la II República Española

Un saludo a tod@s ustedes de nuevo.

Pasado mañana conmemoramos el aniversario de la proclamación de la II República Española, tal día como un 14 de abril de 1931. No voy a entrar en más detalles ni entrar en grandes discursos sobre las bondades de lo que supuso la II República en España a nivel de democracia, educación, cultura, política asistencial etc. pero, comparando la Historia de España, comparar aquel período con el Reinado de Alfonso XIII o con la posterior dictadura franquista creo que cae por su propio peso sobre un período que pese a sus errores creo que fue muy fructífero para la sociedad española y para el país en general.

Hoy quisiera aportar testimonio gráfico e histórico de lo que supuso aquel día en Cádiz. He estado estos días en el Archivo Histórico Municipal de Cádiz buscando fotos antiguas de Cádiz para un cortometraje que va a realizar un amigo mío carnavalesco sobre la historia del Carnaval de Cádiz. Buceando por el valiosísimo material fotográfico digitalizado que posee dicho Archivo y que está a disposición de aquellos ciudadanos que lo deseen encontré una foto que supuestamente se corresponde con aquel 14 de abril de 1931 en la Plaza de San Juan de Dios, atestada de ciudadanos que esperaban con ilusión y entusiasmo la proclamación del nuevo régimen y del que tenían la esperanza de que ese nuevo período les iba a mejorar sus vidas. Adjunto dicha foto con la información que publicó el Diario de Cádiz de los acontecimientos de aquel día.


"A las ocho y media de la noche del día 14 quedó proclamada la República en Cádiz, al izarse la bandera tricolor en el mástil principal del Ayuntamiento. Desde primeras horas de la mañana de ese día comenzaron a circular rumores en nuestra ciudad sobre la dimisión del Rey Alfonso XIII y la proclamación de la República. Una manifestación, encabezada por Emilio de Sola, Rodríguez Piñero y Mariano Cancelo, se dirigió a la estatua de Moret para pedir la inmediata proclamación de la República. La manifestación se disolvió pacíficamente. A las siete de la tarde una imponente multitud, con banderas republicanas, se dirigió al Gobierno Civil para recabar noticias de lo que sucedía en Madrid. El gobernador, Maestre, contactó con el Ministerio de la Gobernación y desde allí se le comunicó oficialmente la proclamación de la República en toda España. El presidente interiuno de la Audiencia se hizo cargo del mando de la provincia.

Mientras tanto, la plaza de San Juan de Dios estaba atestada de gente esperando la proclamación del nuevo régimen. Ramón de Carranza, al conocer la noticia oficial, marchó a su domicilio no queriendo entregar el Ayuntamiento al nuevo alcalde republicano. El primer teniente de alcalde, Antonio Millán, se hizo cargo de la situación. Un grupo de personas trepó por la fachada para colocar los retratos de Fermín Galán y García Hernández, fusilados por los sucesos de Jaca. A las ocho y cuarto hizo su entrada en la plaza la comisión encargada de izar la bandera republicana, compuesta por Sola, Santander, Cancelo, Baras y Agustina Muñoz que apareció tocada con un gorro frigio. La mencionada comisión subió hasta el balcón principal donde en medio de una impresionante manifestación de júbilo izó la bandera, que pertenecía a la Juventud Republicana. La comisión republicana se entrevistó con Antonio Millán y el secretario municipal para el traspaso de la alcaldía que se llevaría a cabo el día siguiente. Un grupo de exaltados, arrancó el cuadro del Rey que presidía el Salón de Sesiones y desde el balcón lo arrojó a la plaza. El marco sirvió de improvisada leña y el retrato fue quemado entre los vítores de la población. A continuación numerosos grupos de personas recorrieron las calles de Cádiz arrancando los rótulos de calles y plazas con nombres monárquicos por otros, dibujados a brocha, alusivos al nuevo régimen.

Al día siguiente se constituyó el nuevo Ayuntamiento, leyendo el gobernador civil un decreto por el que cesaban los anteriores concejales y nombrando a los republicanos. Por aclamación fue designado alcalde de Cádiz, Emilio de Sola y primer teniente de alcalde, Santiago Rodríguez Piñero. El nuevo regidor pronunció un vibrante discurso y anunció que seguirían todas las obras municipales en curso. La banda municipal recorrió las principales calles interpretando en numerosas ocasiones La Marsellesa."

3 Comments:

Anonymous José Fco. said...

Sin valorar la República o los regímenes anteriores y posteriores, quiero destacar lo de siempre: En esta España nuestra, siempre cualquier cambio de régimen tiene sus exaltados, políticos y ciudadanos anónimos, que aprovechan el cambio para arrasar con todo lo que supone el antiguo. La intolerancia y el no saber respetar lo que piensa el otro. Afortunadamente, en la transición a la democracia no fue así, y tanto la sociedad como sus representantes políticos dieron una lección reconocida en todos los países del mundo. Ojalá nuestros políticos futuros estén a la altura de aquellos, porque lo que es los actuales...

4:43 p. m.  
Anonymous individuo said...

La Segunda República, por lo que yo sé, vetó a Buñuel por hacer mala propaganda con sus películas sobre las Hurdes, rincón olvidado de la geografía de este país por todos; o por terminar de sublevar a la iglesia, a la que ya en este país de famosos inquisidores poco les faltaba para llevarse las manos a la cabeza. Bueno, lo de Alfonso XII y lo de Franco es algo para recordar y no volverlo a copìar, eso es cierto. Pero me temo que la historia de la humanidad se ha escrito siempre de manera cruenta, absurda y despótica bajo cualquier bandera. Y ya hablando de la actualidad, la política se escribe en nuevos términos que resaltan el aspecto económico del poder, lo que hace de los símbolos poco menos que propaganda o logotipos. Sea o no sea verdad eso de homo homini lupus, lo que yo creo es que no hay política ni político que nos salve de mantenernos obstinadamente en el oscurantismo ontológico individual y colectivo. De nada vale una camiseta de 60 euros del Ché, como diría el Tote de Sevilla. A lo mejor el secreto no está en competir, sino en vivir. La política que tenemos no es más que un reflejo de nuestro propia obcecación atávica, genética, aprendida o un poco de todo, de nuestro miedo, ambición o desesperación. Es increíble lo que los pueblos dejan que unos gobernantes, sean quienes sean, hagan con ellos, con sus familias y con la naturaleza. El liberalismo salvaje nos ha enseñado a tener miedo a la desaparición inminente de las fronteras estatales. Como individuo, como ciudadano, estoy harto de que haya siempre un Napoleón ludópata que juegue por vicio con el significado de la humanidad entera, sean del signo político que sean. Que la humanidad fuera libre de estos males sería lo que yo siempre celebraría.

10:21 a. m.  
Blogger Charlie Ciao said...

...si Paquito F. levantara la cabeza... Emilio, déjate de tanta política, que ya hay bastantes mentirosos en ese mundillo...

8:30 p. m.  

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